Estamos formados por células, las que son un universo en sí mismas. Son capaces de crecer, ejercer su función, y en el momento adecuado, respetándose entre ellas, morir.
Esta muerte, siendo un signo generoso de vida, en términos científicos, se denomina “apoptosis”. Signo de vida, ya que este tipo de células ( células somáticas), dan su vida una vez han completado su misión, para mantener la estabilidad que el preciso engranaje, que es nuestro cuerpo, necesita y así, funcione correctamente.Nuestras células están comprometidas a colaborar, coordinando su comportamiento, contándose unas a otras cómo deben actuar, proliferando, diferenciándose o muriendo cuando sea necesario. El cuerpo humano está constituido por billones de células. Todas y cada una de ellas, llevan en sí una copia del contenido genético que nos hace ser quienes somos.
Ese contenido genético, nuestro ADN, es nuestro bien más preciado.
Contiene la información, las órdenes que nuestro cuerpo debe seguir para funcionar, como un director de orquesta, consigue hacer sonar la más acorde de las melodías.
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